¿Saciada o hinchada?

Esta diferenciación es sumamente importante en nuestro camino de conseguir una nutrición sana y equilibrada que perdure a lo largo de nuestra vida.

Y es que no es lo mismo sentirse saciada que hinchada. Y esta diferencia es la que te puede ayudar a adelgazar de manera saludable y exitosa.

Lo primero que has de analizar es hasta que punto comes. Es decir, cuando te sientas a la mesa, cuando dejas de comer. ¿Cuando tienes el estómago hinchado y parece que ya no cabe nada más? ¿O cuando dejas de sentir hambre? Al principio la diferencia puede ser difícil de apreciar.

Uno está saciado, y por lo tanto no necesita comer más, cuando deja de sentir hambre. Parece obvio, y lo es. Otra cosa muy diferente es ser consciente de cuando llega ese momento.

Por eso lo más recomendable es comer pausadamente, sin estímulos externos que puedan desviar la atención del plato que tenemos delante, esto es, sin televisión, sin periódicos, sin ordenador… Hay que centrarse en lo que estamos haciendo en ese mismo momento que no es otra cosa que comer, y como no, disfrutar de ello.

Además, hemos de hacer durar nuestras comidas por lo menos veinte minutos. Esto es muy importante porque es el tiempo que el cerebro tarda en “darse cuenta” de que ya hemos comido suficiente. Si comemos más rápido, seguramente ingeriremos más cantidad de comida de la que nos hace falta.

Prestad mucha atención a vuestro cuerpo y dejad de comer cuando ya no sintáis hambre. La siguiente comida llegará en dos o tres horas, así que no os preocupéis porque no tendréis tiempo de pasar hambre.