Una buena forma de ayudarte en tu dieta es poner horarios a tus comidas. Si pasas la mayor parte de la jornada en el trabajo o te mantienes ocupado durante el día, es probable que te sea más fácil controlarte. Sin embargo, si estás más tiempo en casa o durante las vacaciones, no saltarse la dieta se convierte en una ardua tarea.
Y es que resulta casi del todo inevitable no picar entre horas cuando tenemos la nevera o la despensa a un paso. Si bien en nuestro trabajo podemos tener el mismo problema al contar con una cafetería cercana o una máquina de café o de bollería o de refrescos a la vuelta de la esquina, el hecho de mantenernos ocupados en el trabajo juega a nuestro favor. En casa, el aburrimiento puede hacernos caer con más facilidad.
Por este motivo para ayudarnos a no picar entre horas es bueno cumplir un horario estricto de cinco comidas basado en dos tentempiés, la cena y dos comidas principales. Entre cada una de ellas es recomendable dejar pasar dos o tres horas. Por ejemplo, desayunamos a las 8h de la mañana, a las 11h tomamos un tentempié, a las 14h comemos, a las 17h merendamos y las 20h tomamos la cena. De esta manera es difícil sentir una gran sensación de hambre, nuestro metabolismo se mantendrá activo durante todo el día y nosotros llegaremos a la siguiente comida sin ganas de darnos un atracón.
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