
Recientemente se ha comprabado que dormir mal o pocas horas repercute directamente sobre el peso. El estudio lo realizaron investigadores de la Universidad de Columbia en Estados Unidos y comprobaron que las personas que dormían menos de cinco horas diarias engordaban mucho más que las que descansaban ocho horas diarias. Por supuesto, todas las personas que participaron de la investigación consumían las mismas calorías durante el día sólo se diferenciaban en la cantidad de horas de sueño.
Parece ser que la responsable de esta situación es una hormona llamada leptina, que es la encargada de regular nuestro apetito y de almacenar la energía de los alimentos. Cuando dormimos poco, esta hormona se segrega en mayor cantidad, lo que genera una mayor necesidad dé ingerir comida para almacenar energía y provocar la sensación de hambre.
Por lo tanto, dormir ocho horas diarias es saludable, aumenta la capacidad de memoria y concentración, nos mantiene bien y nos ayuda adelgazar, así que no hay motivos para dormir cuatro horas diarias. Además, si bien mientras dormimos no quemamos calorías, tampoco las consumimos, así que es una buena ecuación.
Dormir bien también contribuye a evitar la retención de líquidos, despertándonos con un vientre más chato. Además, el sueño nos relaja y nos nos mantiene alejados del estrés.
Foto por: Luiz Alcides