La obesidad infantil es considerada una epidemia en algunos países. Es tanta la oferta de comidas rápidas y golosinas que a los niños les es sumamente difícil evitar consumir constantemente.
Sin embargo, algunos estudios demuestran que en el caso de la obesidad infantil tienen una gran influencia las familias. La obesidad infantil daña a los niños al igual que lo hace una enfermedad, deteriora si salud, los expone a bromas molestas por parte de sus compañeros y reduce su autoestima. Todos motivos suficientes para que comencemos a cambiar los hábitos en nuestra familia para que los niños no sufran de obesidad.
Por ejemplo, es esencial que los chicos realicen una actividad física. Además, durante el fin de semana se pueden organizar paseos en familia que incluyan el ejercicio, puede ser salir a andar en bicicleta o en patines o caminatas hasta la plaza.
También es importante que en tu hogar haya una rutina, ésto ayuda a comer a horario y a realizar la cantidad neecsaria de comidas. Los platos fritos no están prohibidos para los niños pero sí restringidos, lo ideal es que coman fritos sólo una vez a la semana.
Utiliza estrategias para que consuman más verduras y frutas, puedes hacer licuados, zumos o procesar la verdura y mezclarla con alimentos que le gusten al niños.
Otro peligro para la obesidad infantil son los kioscos escolares. Puedes hacer que tu hijo lleve una vianda sana de su hogar trees veces por semana y permitirle que dos veces compre golosinas en el colegio, de esta forma lo complacerás y a la vez cuidarás su salud.
Foto por Ciclotimia al cubo
