El ejercicio físico aumenta la sensación de hambre, por eso siempre nos dan ganas de comer cuando volvemos del gimnasio. Claro que hay que estar preparadas para esta situación y no dejarla librada al azar, porque sino caeremos en la tentación de comer cualquier cosa que tengamos a mano y perderemos todo el esfuerzo realizado en el gimnasio.
Es importante que luego de realizar actividad física bebamos mucho líquido porque el ejercicio nos hace perder minerales y sales que deben ser repuestos bebiendo agua. Las bebidas deportivas no son necesarias para personas que hacen una rutina básica en el gimnasio, alcanza con beber agua.
Al llegar a tu hogar puedes prepararte un licuado de frutas y comer unas galletas de arroz con queso untable, o una barra de cereales o un yogurt. De esta manera calmarás tu hambre y no echarás por la borda el esfuerzo realizado en el gimnasio.
Foto por: Mimar Siman
