
Cuando decidimos ponernos a dieta y comenzar a adelgazar, seguramente también nos anotamos en el gimnasio, y esto está muy bien, por que la actividad física cumple una doble función: por un lado, los ejercicios aeróbicos nos ayudarán a quemar calorías y adelgazar, y los ejercicios con pesas nos ayudarán a tonificar la musculatura y que la piel no sea vea fláccida y colgante cuando logremos adelgazar algunos kilos.
Además, cuando los músculos trabajan es más fácil el proceso de quema de grasas.
También debes ser más flexible y olvidarte del todo o nada. Si estás en un mes de esos en los que sabes que no puedes hacer dieta porque tienes muchas fiestas, viajes o cenas empresariales que te impedirán comer adecuadamente, no dejes de ir al gimnasio. Recuerda que algo siempre es mejor que nada. Y si bien es probable que durante eses mes no bajes de peso a pesar de ir al gimnasio, sí continuarás tonificando tus músculos y continuando con el ritmo.
Y si tienes más de 30 años, no debes abandonar el gimnasio, ya que los ejercicios de tonificación son los únicos que mantendrán tu piel firme aún cuando pase el tiempo.
Foto por: superwebdeveloper

Mantenerse delgadas es posible y no requiere de grandes sacrificios sino de cambios de hábitos y constancia para mantenerlos. Realizar dietas nos pone de mal humor y aunque adelgacemos algunos kilos, luego los recuperaremos si no cambiamos nuestras constumbres diarias.
Si logramos incorporar en nuestra vida diaria algunos preceptos de la vida sana, no necesitaremos estar nunca más a dieta ni preocuparnos cuando nos miremos al espejo, son contar que además estaremos fortaleciendo nuestra salud.
Es imposible que cambiamos drásticamente nuestro estilo de vida, pero sí es posible hacerlo en forma paulatina. Te aconsejamos que incorpores de a un hábito y cuando ya esté afianzado, comiences a incorporar otro.
La vida activa de brindará salud y te permite no engordar. Camina al menos 40 minutos por día. Haz un circuito y ponte horarios fijos para esta actividad, es la mejor forma de no postergarla.
Disminuye el consumo de grasas, que además de hacernos engordar son un riesgo para el sistema vascular. El consejo es que no tengas en tu casa productos de bollería, galletas industriales ni snacks, por que son la mayor tentación cuando estamos aburridas. Directamente no los compres, o hazlo de manera ocasional y siempre que sea un paquete pequeño, para evitar el atracón.
Reduce o evita la sal. Si bien la sal no tiene calorías, nos hace retener líquidos y vernos mal. Luego de un tiempo de comer sin sal te acostumbrarás y volverás a disfrutar del sabor de las comidas.
Foto por: Katus 16