Cuando realizamos ejercicio físico es importante que sepamos reconocer las señales que nuestro cuerpo nos da y que nos permiten no sobreexigir el organismo. A medida que realizamos ejercicio físico en forma frecuente, el cuerpo se va acostumbrando a la exigencia, sin embargo, muchas veces puede producirse fatiga o agotamiento.
Las señales típicas del agotamiento comienzan con el aumento de las pulsaciones y de la sudoración. En esos momentos es importante mantener estable el ritmo e intensidad del ejercicio, pero no aumentarlo. En cambio, si lo que sentimos es falta de aire, mareos o puntadas en la zona lateral del vientre, debemos reducir la velocidad o intensidad de la actividad física.
Es muy útil realizar rutinas que incluyan cambios de intensidades, ya que eso acostumbra el cuerpo y le permite resisitir un buen ejercicio físico sin agotarse. Todas las cintas y bicicletas fijas tienen programas de entrenamiento de este tipo, comienza por el más simple y luego avanza a los más complejos, verás como tu cuerpo se acostumbra y te sientes bien y sin fatiga.
Foto por: Gabriel Porrás
