
Es uno de los métodos más extendidos en la cocina mediterránea, y es que sus ventajas son múltiples: no se tarda demasiado en elaborar un plato delicioso, las verduras quedan realmente buenas, y además, no hace falta casi nada de aceite o grasas para cocinar, lo que convierte el método en realmente interesante en las dietas de adelgazamiento o, simplemente, para aquellas personas que buscan cuidarse.
Existen planchas de varios tipos:
- las eléctricas, son más caras pero acostumbran a tener un termostato mediante el cual la temperatura es siempre homogénea. Además son fáciles de limpiar.
- las tradicionales: se utilizan al fuego o en vitrocerámica y se trata de una superficie rectangular con fondo antiadherente. Hay que seguir las instrucciones del fabricante en cuanto a la limpieza porque algunas no pueden ir al lavavajillas y basta con pasarles un papel de cocina.
- las de hierro fundido: son más pesadas pero dan un sabor exquisito.
Recomendaciones:
- Limpiar bien la plancha después de cada uso para que el sabor de los alimentos no se quede en la siguiente comida.
- Si cocinamos trozos grandes, mantener la temperatura baja, para que se haga bien por dentro.
- Si cocinamos trozos pequeños, tener cuidado de que no se sequen demasiado. Podemos añadir un poquito de aceite o cualquier otro condimento directamente sobre el alimento para hacerlo más rico.
- Añadir la sal en el último momento para un toque genial.
- Si hacemos cortes en la carne para que se cocine antes corremos el riesgo de que se seque demasiado.
Probad a cocinar todas las verduras que se os ocurran en la plancha, zanahoria, pimiento rojo, pimiento verde, cebolla, ajo tierno, espárragos, berenjena, calabacín… Todas quedan muy bien y su aporte calórico es mínimo.
Texto: Deborah Heredia

Es una de las técnicas que recientemente he conocido y de las que más me gustan, sin duda alguna. Los alimentos tienen un sabor más bueno, no necesitamos aceite ni ningún tipo de grasa para la cocción, por lo que reducimos calorías y además podemos cocinar más de un plato a la vez con el mismo fogón, ahorrando en gas o electricidad.
A tener en cuenta al cocinar al vapor:
- Debéis adquirir un utensilio para este tipo de cocción. Puede ser una simple rejilla adaptable a vuestras ollas, un aparato eléctrico o bien una olla específica para vapor o una vaporera de bambú.
- Si optáis por la rejilla (es lo más económico; por unos 3 euros las podéis encontrar) debéis tener en cuenta que cuando el agua empiece a hervir no deberá traspasar al compartimento de los alimentos. Así que ajustad la cantidad de agua para que esto no pase.
- Cortad los trozos de verduras de un tamaño similar para que todas se cuezan al punto.
- Si cocináis carne o pescado, es mejor hacerlo en trozos más bien grandes. Los trozos pequeños se pueden secar mucho.
- Si añadís al agua de cocción alguna especia como el romero por ejemplo, aromatizaréis la comida.
- Si lo preferís podéis condimentar la carne o el pescado antes de introducirlo en la vaporera. Añadís sal, pimienta, especias y si queréis un chorrito de aceite de oliva.
¡Os aseguro que este tipo de cocción engancha! Así que animaos a probarla para variar el típico hervido y “a la plancha”